Sigo con mi ejercicio de vulnerabilidad y comparto esta especie de poema fruto de no poder moverme de la cama y cometer el error de entrar en mi cuenta de YouTube tras por lo menos 3 años.

Hoy te he visto por primera vez en años.
No en persona, no, solo grabada, una versión
proyectada a través de universos, como la luz lejana
De las estrellas reflejadas en tu top de lentejuelas.

Estás igual, tanto, que me da rabia.
Puedo oler los polvos de tu rostro –Maderas, 01 y 00.
Sé en qué zapato hay una plantilla
Y cuántas contracturas tiene tu espalda.

Como siempre, me pregunto ¿qué cambiaría
si en lugar del triste presente, esto fuera
el destello futuro de tu fulgente estrella?
Y llego, como siempre, a la misma conclusión:
Nada.
Haría exactamente lo mismo, porque bueno…
La verdad, no fuiste la mejor de las amigas
Siempre una Jennifer para mi Anita
Feliz siempre y cuándo tú eras la guapa
Y yo, segunda opción, fea, aburrida.

Me lo merezco, claro, no lo niego.
Pero, ¿y qué? ¿No lo merecía acaso también Medea?
Fratricida, infanticida, bruja.
Todo por amar al hombre equivocado.
Me pregunto si alguna de sus hermanas
Lloraron su huida.
Tal vez también lloraste tú mi ausencia
Como lloré yo tus tormentas.